El soñar colectivo de los Frin

  • Jorge Mario López Universidad del Valle, Cali, Colombia.
  • Susana Matallana Peláez Universidad del Valle, Cali, Colombia

Resumen

Nota de los traductores:


Cuando uno se encuentra atrapado en un aeropuerto entre largas esperas de un vuelo a otro, indiscutiblemente le han de invadir sentimientos de aburrimiento, ansiedad o molestia. Sin embargo, en Changing Planes (2003), antología de cuentos a la que pertenece este relato, un personaje llamado Sita Dulip descubre un método para “viajar” entre planos, o mundos paralelos, con tan solo alinear los pensamientos y la posición adecuada en una silla incómoda en una sala de espera. Esta técnica, adoptada e implementada por la narradora, también amiga de Sita Dulip, le permite visitar diferentes sociedades y culturas enmarcadas y descritas a lo largo de los diferentes cuentos contenidos en esta antología. Los cuentos se encuentran interconectados entre sí de tal manera que al leerlos, el lector duplica el viaje “interplanario” de Sita Dulip y la narradora. Aunque los habitantes de estos mundos son básicamente humanos, pertenecen a sociedades fantásticas con características exóticas, desde una comunidad en la que sus habitantes viven enojados casi todo el tiempo, como en el cuento llamado “The Ire of the Veksi” o “La ira de los Veksi” hasta una en la que las personas han abusado de la modificación genética y como resultado muchos de ellos son parte humana y parte vegetal, como en “Porridge on Islac”, entre otros.


De esta manera, y tras haber visitado diferentes planos, la narradora, de quien se da muy poca información a lo largo de la obra, “viaja” a un lugar, un país con una característica muy particular: sus habitantes, los Frin, tienen la habilidad de compartir sus sueños entre ellos, es decir que lo que sueñan deja de ser personal y se convierte en comunal…

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Biografía del autor

Jorge Mario López, Universidad del Valle, Cali, Colombia.

Licenciado en Lenguas Extranjeras (inglés-francés), egresado de la Universidad del Valle (Cali, Colombia). Correo electrónico: jorgelopez9111@hotmail.com.

Susana Matallana Peláez, Universidad del Valle, Cali, Colombia

Licenciada en Filosofía y Letras, egresada de la Universidad de Los Andes (Bogotá, Colombia). Magister en Literatura Inglesa y Norteamericana de la Universidad de Tennessee (Knoxville, Tennessee, USA). Doctora en Estudios de Género y Mujer de la Universidad de Rutgers (USA). Integrante del Centro de Investigaciones y Estudios de Género. Mujer y Sociedad de la Universidad del Valle (Cali, Colombia). Becaria doctoral de la Fulbright. Participa del Proyecto “Aportes de la política de género de la Universidad del Valle para la construcción de una sociedad en paz" dirigido por la Dra. Jeanny Posso. Correo electrónico: susana.matallana@correounivalle.edu.co.

Publicado
2018-02-28
Como citar
LÓPEZ, Jorge Mario; MATALLANA PELÁEZ, Susana. El soñar colectivo de los Frin. La Manzana de la Discordia, [S.l.], v. 12, n. 2, p. 95-100, feb. 2018. ISSN 2500-6738. Disponible en: <http://manzanadiscordia.univalle.edu.co/index.php/la_manzana_de_la_discordia/article/view/6236>. Fecha de acceso: 14 dic. 2018 doi: https://doi.org/10.25100/lamanzanadeladiscordia.v12i2.6236.
Sección
Cuento

Cuento de la escritora Ursula K. Le Guin

El soñar colectivo de los Frin:: Cuento de la escritora Ursula K. Le Guin

Imagen. El soñar colectivo de los Frin

El soñar colectivo de los Frin

Nota: Mucha de la información de esta obra proviene de “Un Estudio Onirológico en el Plano Friniano”1, publicado por la editorial Mills College, y de conversaciones con académicos y amigos frinianos.

En el plano friniano, los sueños no son propiedad privada. Un Frin intranquilo no necesita recostarse en un sofá para relatarle sus sueños a un psicoanalista, pues el doctor ya sabe lo que el paciente soñó la noche anterior, ya que él también lo soñó; y el paciente también soñó lo mismo que el doctor, al igual que todos los demás en el vecindario.

Para escapar de los sueños de otros o tener un sueño privado, o secreto, los Frin deben adentrarse en solitario a la naturaleza. Y aun allí, su sueño puede ser invadido por los extraños sueños de leones, antílopes, osos o ratones.

Cuando están despiertos, y durante gran parte de su dormir, los Frin son tan sordos a los sueños2 como nosotros. Solamente los durmientes que están en el sueño MOR3 pueden participar en el ensueño de otros que estén en el mismo estado.

MOR es un acrónimo para “movimientos oculares rápidos”, un claro complemento de esta etapa del sueño; su señal en el cerebro es un tipo característico de onda electroencefálica. La mayoría de los sueños que podemos recordar ocurren durante el sueño MOR.

Aunque el sueño MOR friniano y el de las personas de nuestro plano producen señales EEG4 muy similares, existen algunas diferencias significativas en las cuales radica la habilidad de los Frin de compartir sueños.

Para compartir sus sueños, los soñadores deben estar bastante cerca uno del otro. El alcance del sueño friniano promedio se aproxima al de la voz humana. Se puede recibir un sueño fácilmente en un radio de 100 metros, y sus restos y fragmentos pueden llegar mucho más lejos. Un sueño fuerte en un lugar aislado podría viajar 2 kilómetros o incluso más.

En una granja solitaria, los sueños de un Frin solo se mezclan con los del resto de la familia, además de los ecos, olores y destellos de lo que oyen, huelen y ven en sus sueños el ganado que está en el establo y el perro adormecido al pie de la puerta.

En aldeas y pueblos, con tantas personas durmiendo alrededor, los Frin se pasan al menos una parte de cada noche en una fantasmagoría cambiante de sus propios sueños y los de otros, lo cual me parece muy difícil de imaginar.

Le pedí a una conocida en un pequeño pueblo que me contara algún sueño que pudiera recordar de la noche anterior. Al principio, ella se resistió diciendo que no habían sido más que tonterías y que sólo se debía hablar y reflexionar sobre los sueños “fuertes”. Claramente, ella se mostró reacia a contarme a mí, una forastera, las cosas que habían estado ocurriendo en las cabezas de sus vecinos. Al fin pude convencerla de que mi interés era genuino y no voyerista. Ella lo pensó un poco y dijo:

- “Bueno, había una mujer - era yo en el sueño, o una especie de mí, pero en realidad creo que se trataba del sueño de la esposa del alcalde, ellos viven en la esquina - de cualquier modo, era esta mujer, y trataba de encontrar a un bebé que había tenido el año pasado. La mujer había puesto al bebé dentro de la gaveta de un tocador y se había olvidado de él por completo, y ahora yo, ella, se sentía preocupada por él. - ¿Habría tenido algo de comer? ¿Desde el año pasado? Oh Dios, ¡qué estúpidos somos en sueños! Y luego, ah sí, había una terrible discusión entre un hombre desnudo y un enano que estaban en una cisterna vacía. Ese podía haber sido un sueño mío, al menos al principio, ya que yo conozco esa cisterna; está en la granja de mi abuelo donde solía quedarme cuando era niña. Sin embargo, ambos se convirtieron en lagartos, o eso creo. Y luego - ¡ah sí!”, ella se rio. “Recuerdo que estaba siendo aplastada por un par de senos gigantes, enormes, con pezones puntiagudos. Creo que se trataba del chico que vive al lado puesto que yo estaba espantada pero extasiada al mismo tiempo. Y, ¿qué más había allí? Oh, un ratón, se veía tan delicioso, y él no sabía que yo estaba allí. Entonces cuando estaba a punto de saltar, sucedió una cosa horrible, una pesadilla - un rostro sin ojos - y unas manos enormes y peludas me acariciaban - y luego, desperté asustada al escuchar gritar al niño de 3 años de la casa de al lado… Ese pobre niño tiene tantas pesadillas que nos vuelve locos a todos. En realidad no me gusta pensar en esta última pesadilla. Me alegra que olvidemos la mayoría de los sueños. ¿No sería horrible que tuviéramos que recordarlos todos?

Soñar no es una actividad constante sino cíclica, y por tanto, en comunidades pequeñas, existe un horario en el que el escenario de los sueños, si así se puede llamar, es la oscuridad. El sueño MOR tiende a sincronizarse al interior de los grupos locales y residentes de Frin. A medida que los ciclos alcanzan su punto máximo, cerca de 5 veces por noche, varios o muchos sueños pueden estar ocurriendo simultáneamente en las mentes de todos, influenciando y entremezclándose unos con otros con su loca e indiscutible lógica, a tal punto (como mi amiga de la aldea lo describió) que el bebé aparece en la cisterna y el ratón se esconde entre los senos, mientras el monstruo sin ojos desaparece entre el polvo que levanta un cerdo que corre por delante de este en otro sueño, quizás el de un perro, puesto que al cerdo apenas se le puede ver, aunque se le olfatea con gran particularidad. No obstante, después de esos episodios viene un periodo en el que todos duermen tranquilamente, sin que ocurra nada extraordinario.

Según me han contado, en las ciudades frinianas donde uno puede encontrarse entre los sueños de cientos de personas todas las noches, la superposición de imaginería banal es tan continua y confusa que los sueños se cancelan unos a otros, como brochazos de colores pintados uno sobre otro sin ningún diseño. Incluso el propio sueño se funde al mismo tiempo en una conmoción sin sentido, como si este se mostrara en una pantalla en la que ya están siendo proyectadas cientos de películas con sus bandas sonoras reproduciéndose simultáneamente. Solo ocasionalmente un gesto o una voz resuenan claramente por un momento, o en algunos casos un sueño particularmente vívido y húmedo o una pesadilla espantosa hacen que todos los durmientes en el vecindario suspiren, eyaculen, se estremezclen, o se despierten jadeando.

Los Frin cuyos sueños son principalmente inquietantes o desagradables manifiestan que les gusta vivir en la ciudad por la sola razón de que sus sueños se pierden en el “guisado”, como ellos le llaman. No obstante, otros se molestan por el constante ruido onírico y no les gusta ni siquiera pasar un par de noches en una metrópolis. “¡Detesto soñar los sueños de personas extrañas!”, me cuenta mi informante aldeano. “¡Ugh! Cuando regreso de la ciudad, quisiera poder limpiar el interior de mi cabeza!”.

Incluso en nuestro plano, los niños a menudo tienen problemas para entender que las experiencias que han tenido justo antes de despertar no son “reales”. Debe ser aún más desconcertante para los niños frinianos en cuyos sueños inocentes ingresan las sensaciones y preocupaciones de los adultos -accidentes revividos, penas renovadas, violaciones re-escenificadas, conversaciones violentas con personas que ya han muerto hace mucho tiempo.

No obstante, los adultos Frin siempre están listos para responder las preguntas de los niños acerca de los sueños compartidos, “definiéndolos” siempre como sueños aunque no como irreales. En realidad, no existe ninguna palabra que corresponda a “irreal” en friniano; la más cercana es “intangible”. Así, los niños aprenden a vivir con los recuerdos incomprensibles, los actos innombrables y las emociones inexplicables de los adultos, tal como los niños que crecen en nuestro plano entre la terrible incoherencia de las guerras civiles, las pestes y las hambrunas, o, ciertamente, como todos los niños en cualquier parte, en cualquier época. Los niños aprenden lo que es real y lo que no, de qué percatarse y qué ignorar, como una táctica de supervivencia. Para un extranjero puede ser difícil formarse una opinión, pero mi impresión de los niños frinianos es que maduran psicológicamente a temprana edad; cuando tienen siete u ocho años son tratados como iguales por los adultos.

En cuanto a los animales, nadie sabe qué piensan de los sueños de humanos en los que evidentemente ellos también participan. Los animales domésticos de los Frin me parecieron notablemente agradables, confiables e inteligentes. La gente cuida generalmente muy bien de ellos. El hecho de que los Frin compartan sus sueños con sus animales podría explicar por qué los usan tanto como animales de carga y arado como para leche y lana, más nunca como carne.

Los Frin argumentan que los animales son receptores de sueños más sensibles que los humanos y que incluso pueden recibir sueños de personas de otros planos. Los granjeros frinianos me han asegurado que las visitas de personas provenientes de planos carnívoros atormentan profundamente al ganado y a los cerdos. Cuando me quedé en una granja en Enya Valley, hubo un alboroto en el gallinero gran parte de la noche. Inicialmente pensé que se trataba de un zorro pero mis anfitriones dijeron que era yo.

Las personas que han mezclado sus sueños durante toda su vida afirman que a menudo no están seguros de dónde empezó un sueño, si originalmente era uno suyo o de alguien más; no obstante, el autor de un sueño particularmente erótico o ridículo puede ser identificado con gran facilidad al interior de una familia o una aldea. Las personas que se conocen bien entre ellas pueden reconocer al soñador fuente a partir del tono o de los eventos del sueño, al igual que a partir de su estilo. Aun así, el sueño pasa a ser de todos mientras lo sueñan. Cada mente puede darle una forma diferente a cada sueño. Y como sucede en nuestro caso, la personalidad de la soñadora, el “yo” onírico, a menudo es muy tenue, está extrañamente camuflado, o es sorprendentemente diferente del individuo diurno. Los sueños que son muy confusos o aquellos con un potente efecto emocional son discutidos durante todo el día por la comunidad, sin siquiera mencionar el origen del sueño.

Sin embargo, como ocurre con nosotros, la mayoría de los sueños son olvidados al despertar. Los sueños eluden a sus soñadores en todos los planos.

Si bien se podría pensar que los Frin tienen muy poca privacidad psíquica, ellos están protegidos por esta amnesia común, al igual que por la duda en cuanto al origen de un sueño particular y por la oscuridad del sueño en sí. Sus sueños son verdaderamente un bien común. La escena de un ave negra y roja picoteando la oreja de una cabeza humana barbada, servida en un plato sobre una mesa de mármol, acompañada por una mezcla de horror y diversión - ¿Vino eso del sueño de la tía Unia, o del tío Tu, o del Abuelo, o del cocinero, o de la vecina? Un niño preguntaría: “Tía, ¿tu soñaste esa cabeza?” La respuesta habitual es, “todos lo hicimos”, lo cual es desde luego, verdad.

Las familias frinianas y las comunidades pequeñas son muy unidas y generalmente armoniosas, aunque ocurren discusiones y riñas. El grupo de investigación de Mills College que viajó al plano friniano para grabar y estudiar la sincronía de ondas cerebrales oníricas comparte la opinión de que, al igual que con la sincronización del ciclo menstrual y de otros ciclos al interior de grupos en nuestro plano, el soñar comunitario de los Frin puede servir para establecer y fortalecer lazos sociales. Ellos no especularon en cuanto a sus efectos psicológicos o morales.

Ocasionalmente nace un Frin con poderes extraordinarios para proyectar y recibir sueños - nunca el uno sin el otro. Los Frin llaman a estos soñadores, cuya señal es inusualmente clara y potente, una “mente fuerte”. Está comprobado que las soñadoras de mente fuerte pueden recibir sueños de humanos no-frinianos. Aparentemente, algunas de ellas pueden compartir sueños con peces, insectos o incluso con árboles. Una legendaria “mente fuerte” llamada Du Ir afirmó haber soñado con las montañas y los ríos, pero su alarde es generalmente considerado poesía.

Las mentes fuertes pueden ser identificadas incluso antes del nacimiento cuando la madre empieza a soñar que vive en un palacio cálido de color ámbar sin dirección o gravedad, lleno de sombras y de ritmos y vibraciones musicales complejas, el cual es sacudido constantemente por suaves terremotos - un sueño que toda la comunidad disfruta, aunque más adelante en el embarazo se acompañe de una sensación de presión y urgencia que provoca claustrofobia en algunos.

A medida que el niño de mente fuerte crece, sus sueños viajan dos o tres veces más lejos que los de una persona ordinaria, y tienden a dominar o apropiarse de los sueños locales que ocurren al mismo tiempo. Las pesadillas y delirios vagos e intensos de un niño de mente fuerte que está enfermo, es maltratado o infeliz pueden perturbar a todos en el vecindario, o incluso en la aldea más cercana. Por esta razón, a estos niños se les cuida de manera especial; cada esfuerzo va dirigido a hacer de sus vidas una de buen ánimo y serenidad disciplinada. Cuando la familia es incompetente o despreocupada, el pueblo puede intervenir y la comunidad entera se empeña en buscar asegurarle al niño días y noches pacíficas, llenas de sueños placenteros.

Las “mentes de fuerza mundial” son figuras legendarias, de quienes se dice que sus sueños llegan a todos en el mundo, y quienes por lo tanto han soñado los sueños de todos en el mundo. Estos hombres y mujeres son venerados como gente santa, ideales y modelos para las mentes fuertes de hoy día. De hecho, la presión moral en las personas de mente fuerte es intensa, y así mismo debe ser la presión psíquica. Ninguna de ellas vive en una ciudad; se volverían locas soñando los sueños de toda una ciudad. Generalmente se reúnen en comunidades pequeñas donde viven con mucha tranquilidad, ampliamente separadas la una de la otra en las noches, practicando el arte de “soñar bien”, lo cual se refiere principalmente a dormir pacíficamente. Sin embargo, algunas de ellas se convierten en guías, filósofas o líderes visionarios.

Aún existen muchos grupos tribales en el plano friniano y los investigadores de Mills visitaron varios de estos grupos. Ellos reportaron que en estos pueblos se considera a las mentes fuertes como videntes o chamanes, con los privilegios y sanciones de tal distinción. Si en tiempos de escasez la mente fuerte de la tribu se sueña viajando a lo lejos por el río y dándose un banquete junto al mar, la tribu entera puede compartir la visión de la travesía y el festín tan vívidamente, y con tal convicción, que deciden empacar y emprender camino aguas abajo. Si encuentran comida en el camino, o moluscos y algas comestibles en la playa, recompensan a su “mente fuerte” con los mejores pedazos; pero si no encuentran nada o se meten en problemas con otras tribus, el vidente, ahora llamado “la mente engañosa”, puede ser golpeado o expulsado.

Los ancianos les dijeron a los investigadores que los consejos tribales suelen seguir la dirección de un sueño solo si otras señales lo favorecen. Incluso las mentes fuertes recomiendan tener precaución. Un vidente entre los Zhud-Byu del Este le dijo a los investigadores, “Esto es lo que le digo a mi gente: algunos sueños nos muestran lo que deseamos creer. Otros sueños nos muestran lo que tememos y otros sueños son de lo que sabemos aunque podamos no saber que lo sabemos. El sueño más raro es el que nos dice lo que no sabemos”.

Frinia ha estado abierta a otros planos desde hace más de un siglo pero los paisajes campestres y el tranquilo estilo de vida han atraído poca afluencia de visitantes. Muchos turistas evitan visitar el plano debido a la impresión de que los Frin son un grupo de “controla-mentes” y “psicovoyeristas”.

La mayoría de los Frin aún son granjeros, aldeanos o campesinos, pero las ciudades con sus tecnologías materiales están creciendo rápidamente. Aunque los métodos y las tecnologías sólo pueden ser importados bajo la autorización de un gobierno completamente friniano, las solicitudes de esta autorización por parte de las compañías frinianas y de particulares se han vuelto cada vez más frecuentes. Muchos Frin han aceptado este aumento del urbanismo y el materialismo, justificándolo como el resultado de la interpretación de los sueños que sus “mentes fuertes” reciben de visitantes de otros planos. “Aquí vinieron personas con sueños extraños”, comenta el historiador y mente fuerte, Tubar de Kaps. “Nuestras mentes más fuertes participaron de ellos, y nos unieron a ellos. Así que todos nosotros empezamos a ver cosas que nunca habíamos soñado. Grandes concentraciones de personas, internet, helados, negocios por montones, muchas pertenencias agradables y artefactos de gran utilidad. ‘¿Debería quedarse esto solo como un sueño?’, nos preguntamos. ‘¿Por qué no volver todo esto realidad?’ Y así lo hicimos.”

Otros pensadores adoptan una actitud más escéptica frente al estado hipnagógico5 extraterrestre. Lo que más les perturba es que la forma de soñar no es recíproca, pues aunque una “mente fuerte” puede compartir los sueños de un visitante extranjero y transmitirlos a otros Frin, nadie de un plano distinto ha sido capaz de compartir los sueños de los Frin con otros. Nosotros no podemos entrar en su festival nocturno de fantasías; no estamos en su misma frecuencia.

Los investigadores de Mills tenían la esperanza de poder revelar el mecanismo por el cual se logra el soñar colectivo, pero fracasaron como han fracasado los científicos frinianos hasta ahora. La “telepatía”, muy promocionada por los agentes de viajes entre los distintos planos, es solo una denominación y no una explicación. Los investigadores han establecido que la programación genética de todos los mamíferos frinianos incluye la capacidad para compartir sueños, pero aunque se sabe que dicha habilidad está claramente conectada con la sincronía de las ondas cerebrales de los durmientes, su operación como tal sigue siendo un misterio. Los visitantes extranjeros no se sincronizan; ellos no participan de ese coro espectral nocturno de impulsos eléctricos bailando al mismo ritmo. Sin embargo, inconsciente e involuntariamente, como un niño sordo que grita, ellos envían sus propios sueños a las mentes fuertes que duermen cerca, lo que para muchos Frin no es tanto un compartir de sueños sino una infección o contaminación.

“El propósito de nuestros sueños”, comenta la filósofa Sorrdja de Farfrit, una soñadora fuerte del antiguo Deyu Retreat, “es agrandar nuestras almas imaginando todo lo que se pueda imaginar; liberarnos de la tiranía e intolerancia del ser individual al sentir los miedos, deseos y deleites de las mentes de cada ser viviente cerca de nosotros”. Ella sostiene que el deber de una persona de mente fuerte es fortalecer los sueños, enfocarlos - no con miras a resultados prácticos o nuevos inventos sino como medio para entender el mundo a través de una infinidad de experiencias y sensaciones (no solamente humanas). Los sueños de los soñadores más sobresalientes pueden ofrecer a quienes participan de ellos una visión del orden subyacente a todos los estímulos, reacciones, actos, palabras, intenciones e imaginaciones caóticas de la existencia diurna y nocturna.

“En el día estamos separados”, comenta ella. “En la noche estamos juntos. Deberíamos seguir nuestros propios sueños y no los de extraños que no pueden unirse a nosotros en la oscuridad. Podemos hablar con estas personas; incluso podemos enseñarles y aprender de ellos. Eso es lo que deberíamos hacer pues esa es la manera de hacerlo durante el día. Sin embargo, en la noche es diferente. Es allí donde nos unimos, lejos de ellos. El sueño que soñamos es nuestro camino a lo largo de la noche; ellos conocen nuestro día pero no conocen nuestra noche, ni las formas cómo vamos allá. Solo nosotros podemos encontrar nuestro propio camino, mostrándole al otro, siguiendo la luz del “mente fuerte”, siguiendo nuestros sueños en la oscuridad”.

La semejanza de la frase de Sorrdja “camino a lo largo de la noche” con la frase de Freud “camino real hacia el inconsciente” es interesante pero superficial. Varios visitantes de mi plano han debatido sobre teorías psicológicas con los Frin, pero ni las opiniones de Freud ni de Jung sobre los sueños son de mucho interés para ellos. El “camino real” friniano no es transitado por una sola y única alma secreta sino por una multitud. Aunque distorsionados, ocultos y simbólicos, los sentimientos reprimidos son la propiedad común de todos en hogares y vecindarios. El inconsciente, el colectivo o el individuo friniano no es un manantial sombrío sepultado bajo años de evasiones y negativas, sino una especie de lago maravilloso iluminado por la luna a cuyas orillas se acerca todo el mundo para nadar desnudos cada noche.

Por tanto, la interpretación de los sueños no es, entre los Frin, un medio de auto-revelación, de indagación y reajuste psíquico personal. No está ni siquiera circunscrita a la especie ya que los animales también comparten los sueños, aunque solo los Frin puedan hablar sobre ellos.

Para ellos, el sueño es una comunión de todos los seres sensibles en el mundo. Este pone la cuestión del “yo” muy en duda. Solamente puedo imaginar que para ellos dormirse es abandonar el “yo” por completo, ingresar o reingresar a la comunidad del ser que no tiene límites, casi como la muerte lo es para nosotros.

Gentilicio de Frin, comunidad protagonista de la historia, y palabra que se refiere a todo lo relacionado con ellos. Para llegar al termino friniano, le fue añadido el sufijo para formación de gentilicios –niano al sustantivo Frin, esto apoyado en Juego de Palabras. (S.f). Gentilicios. Recuperado de http://www.juegosdepalabras.com/gentil.htm
Dado que el término dream-deaf, originalmente utilizado por la autora en el texto es un vocablo inexistente en la lengua inglesa, fue necesario designar una expresión equivalente en español. En este caso, se optó por la expresión “sordos a los sueños”, considerando que la intención de la autora es expresar la incapacidad de los Frin de participar o “comunicarse” en los sueños de otros en un estado diferente al sueño MOR; de allí la relación con la sordera.
MOR. Siglas para movimientos oculares rápidos, una de las cuatro fases del sueño. Es la etapa en la que se presentan las ensoñaciones.
EEG. Siglas para electroencefalograma, examen que mide la actividad eléctrica del cerebro. En el texto, EEG se refiere a la actividad electroencefalográfica como tal.
Fenómeno conocido como “alucinaciones hipnagógicas” o “estado hipnagógico”, caracterizado por la aparición de alucinaciones auditivas, visuales o táctiles en las fases 1 y 2 del sueño, o el tránsito entre la vigilia y el sueño.