Casados «en el Señor» Relaciones de género en parejas testigos de Jehová

  • Kelly Marcela Velasco Equipo de Participación Ciudadana, Departamento de Planeación Municipal, Alcaldía de Santiago de Cali, Cali, Colombia

Resumen

Teniendo en cuenta los planteamientos de Weber y Durkheim, para quienes la religión es un hecho social que impulsa a la gente a llevar un estilo de vida según diferentes preceptos religiosos para así lograr la salvación y con base en los aportes a los estudios de género hechos por Butler, Scott, Rubin y Nicholson, este artículo pretende describir cómo se estructuran las relaciones de género en el matrimonio de las parejas recién casadas pertenecientes a una congregación de los testigos de Jehová de Cali. El análisis documental de los textos sagrados y las entrevistas mostraron que la interpretación de los preceptos religiosos está asociada con la sociabilidad primaria y secundaria de los individuos.

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Biografía del Autor

Kelly Marcela Velasco, Equipo de Participación Ciudadana, Departamento de Planeación Municipal, Alcaldía de Santiago de Cali, Cali, Colombia

Socióloga especialista en procesos de intervención social de la Universidad del Valle. Correo electrónico: kelly.velasco89@gmail.com.

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Fuentes Primarias

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Jiménez, Diana. (17 de Agosto de 2014). 3 años de matrimonio con Alejandro Hernández. (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Lara, Asiel (20 de Septiembre de 2014). 2 años de matrimonio con Lingsay Wong (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Martínez, Andrés. (13 de Septiembre de 2014). 4 años de matrimonio con Lorena Hernández (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Obando, Christian. (25 de Agosto de 2014). 3 años de matrimonio con Ángela Serna (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Prada, Johnatan. (23 de Febrero de 2014). 4 meses de matrimonio con Cindy Arango (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Rodríguez, Lorena. (13 de Septiembre de 2014). 4 años de matrimonio con Andrés Martínez (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Serna, Ángela. (17 de Agosto de 2014). 3 años de matrimonio con Christian Obando (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Wong, Lingsay. (20 de Septiembre de 2014). 2 años de matrimonio con Asiel Lara (Kelly Velasco, Entrevistadora).
Publicado
2018-07-23
Como citar
VELASCO, Kelly Marcela. Casados «en el Señor» Relaciones de género en parejas testigos de Jehová. La Manzana de la Discordia, [S.l.], v. 13, n. 2, p. 91-113, jul. 2018. ISSN 2500-6738. Disponible en: <http://manzanadiscordia.univalle.edu.co/index.php/la_manzana_de_la_discordia/article/view/6728>. Fecha de acceso: 26 mar. 2019 doi: https://doi.org/10.25100/lamanzanadeladiscordia.v13i2.6728.
Sección
Artículos

Palabras clave

Género, matrimonio, religión, sociabilidad primaria, sociabilidad secundaria

Introducción

A pesar de los diferentes logros del movimiento feminista, de la emancipación femenina y de los cambios que se han presentado en las relaciones de pareja en la sociedad moderna, las diferencias de género persisten en el ámbito laboral, en los desarrollos científicos, en el campo político y en el espacio religioso. Por ello, este ejercicio se concentra en captar cómo viven las relaciones de pareja los testigos de Jehová de una congregación religiosa de la ciudad de Cali.

La selección de los testigos de Jehová para este trabajo deriva en parte de la experiencia personal como integrante de la comunidad religiosa durante 20 años. Pero, sobre todo, porque sus prácticas han ido creciendo en la ciudad y el país y empiezan a ser cada vez más reconocidos con la práctica religiosa, mientras los católicos van cediendo en su fe (Beltrán, 2012; Caracol Radio, 2008).

Este grupo también es de interés para esta investigación porque sus reglas determinan la forma de vestirse, los amigos que deben tener, el tipo de persona con la que se deben casar y en qué momento del noviazgo se debe contraer matrimonio. Se pueden observar claramente las diferencias de género en los roles que hombres y mujeres deben adoptar; el hombre debe ser el proveedor del hogar y es el responsable no sólo del bienestar físico de su familia, sino también de su bienestar espiritual. La mujer debe encargarse de cuidar del hogar, de la crianza de los hijos y de su esposo, además debe reconocer la autoridad de su esposo y respetarlo, porque su posición está dada por Dios. Por eso, la pregunta de investigación que es la base de este trabajo se formuló en los siguientes términos: ¿Cómo se estructuran las relaciones de género en el matrimonio de las parejas recién casadas pertenecientes a una congregación de los Testigos de Jehová de Cali? Para responder esta pregunta se trazó el siguiente objetivo general: Describir la estructuración de las relaciones de género a través del matrimonio de parejas recién casadas vinculadas a una congregación de los Testigos de Jehová en Cali.

Con el propósito de alcanzar este objetivo, se planteó identificar los preceptos religiosos escritos en los textos sagrados de los Testigos de Jehová en cuanto a las relaciones de pareja (noviazgo, matrimonio y divorcio), la descripción del trato entre hombres y mujeres, los roles asignados para hombres y mujeres y las especificidades de los roles de esposos y esposas; para lo cual, se realizó la revisión bibliográfica de la traducción de la Biblia utilizada por los testigos de Jehová (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987) y las interpretaciones que hacen en las publicaciones editadas por la Watchtower Bible and Track Society2 sobre los preceptos religiosos que tienen que ver con los roles que se asignan a hombres y mujeres y las relaciones de pareja (noviazgo, matrimonio, divorcio), a través de la biblioteca en línea de los testigos de Jehová3, en la que se pueden consultar las publicaciones editadas por ellos desde 1986 hasta la actualidad, y posteriormente se analizaron los resultados utilizando técnicas tales como la observación documental, la presentación resumida, el resumen analítico y el análisis crítico (Balestrini, 2002).

Considerando si todos los preceptos religiosos registrados en los textos sagrados se ponen en práctica y si esta práctica tiene que ver con el contexto y la cultura de cada individuo, se planteó como segundo objetivo específico observar la práctica de los preceptos religiosos escritos en la vida cotidiana de los matrimonios testigos de Jehová. Para esto, se utilizó la técnica de la entrevista semiestructurada con cinco matrimonios de Testigos de Jehová que se reúnen en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová del barrio La Independencia en Cali, ya que una persona que se reúne en este lugar será el contacto con estos matrimonios.

Las entrevistas se realizaron a parejas con un máximo de 5 años de casadas, pues así era más posible que dieran cuenta de los cambios que tuvieron al pasar de la vida de solteros a la vida matrimonial. Además, el análisis cualitativo (Ballester, Orte y Oliver, 2003) realizado a las entrevistas se complementa con la revisión que se realizó de cuatro producciones cinematográficas de los testigos de Jehová en las que se ilustra y dramatiza cómo debe ser el comportamiento de los testigos de Jehová, como individuos, en una relación de pareja y en su comunidad religiosa.

De acuerdo con Durkheim, todas las religiones, ya sean simples o complejas, clasifican las cosas representadas por los hombres en dos clases totalmente opuestas: lo profano y lo sagrado. Con el objetivo de proteger las cosas sagradas y aislarlas de las profanas, cada religión ha establecido diversos preceptos y ritos que los fieles deben acatar para obtener la salvación divina (Durkheim, 2003). Así como en el caso de los Testigos de Jehová, estos preceptos y ritos se encuentran en su Biblia, es decir, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, una traducción realizada por los miembros de su organización religiosa y publicada por su editorial, Watchtower Bible and Track Society of New York en más de 121 idiomas, que contiene tanto el antiguo (39 libros) como el nuevo testamento (27 libros y cartas). Asimismo, publican revistas y libros en los que se realizan las interpretaciones de los diferentes textos bíblicos, publicaciones como Razonamiento a partir de las escrituras, Perspicacia para comprender las escrituras, Manténganse en el amor de Dios, ¿Qué enseña realmente la Biblia? La Atalaya, ¡Despertad! Entre otros.

Tal y como señala Durkheim (2003), la dignidad religiosa que es innata a cada miembro de la iglesia o congregación no es igual para todos; los hombres se encuentran en una posición más alta que las mujeres. En este caso, las principales diferencias que exponen las escrituras, sobre los roles de género, se enmarcan en las funciones relacionadas con la producción y la reproducción. La primera se asigna fundamentalmente a los varones, mientras que la segunda recae en las mujeres.

Para realizar una comparación entre los roles asignados para hombre y mujer, también se tuvo en cuenta la definición que Joan Scott hace de género: “el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales, las cuales se basan en las diferencias percibidas entre los sexos, y el género es una forma primaria de las relaciones simbólicas de poder” (Scott, 2008, p. 65). En la primera proposición, se introduce el género como integrante de las relaciones sociales basadas en las diferencias sexuales, presente en cuatro elementos constitutivos: símbolos culturales, mitos, conceptos normativos e instituciones y organizaciones sociales. Cuando ubica al género como una forma primaria de relaciones significantes de poder, este funciona como campo por medio del cual se articula el poder, en relaciones jerárquicas.

A continuación, se presentan los resultados del ejercicio de investigación expuestos bajo subtítulos que hacen referencia al precepto religioso que asigna el rol que guía el comportamiento de los testigos de Jehová, sean hombres o mujeres y ya sea que estén solteros, en una relación de noviazgo o casados. Finalmente, en las conclusiones se presenta el alcance de los objetivos establecidos.

“Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen y semejanza”4

Al leer Génesis 1:26 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987), se puede observar que Dios crea al hombre a su imagen y semejanza, llegando a ser la forma de vida terrestre más elevada, a quien desde ese mismo momento le da la autoridad sobre todas las criaturas que habitan la tierra. En la Primera carta a los Corintios 11:3 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987) se lo nombra “cabeza de la mujer”, es decir que también tiene autoridad sobre ella, y a su vez, Cristo es la cabeza del hombre, por lo tanto, debe responder ante él por la forma en que ejerce su autoridad. Debe seguir el ejemplo de Cristo, quien responde ante Jehová. En este texto bíblico se establece la relación jerárquica que ubica a Jehová en primer lugar, seguido por su hijo Jesucristo, el hombre y en un siguiente escalón a la mujer.

En el artículo de La Atalaya, titulado Varones, ¿reconocen la autoridad de Cristo? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2010b), se pone como ejemplo para todos los Testigos de Jehová a Jesucristo, pero dice que son los hombres quienes deben poner mayor empeño en seguir este ejemplo, especialmente en su trato hacia las mujeres, pues Cristo siempre las trató “con bondad” (Marcos 5:25-34, Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras) (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). En el artículo se señala otro motivo por el cual deben seguir el ejemplo de Jesús, y es que son los hombres quienes tienen la oportunidad de ser siervos ministeriales y ancianos de congregación, cargos o posiciones religiosas que permiten enseñar a todos los miembros de la congregación.

Estos cargos están investidos de grandes responsabilidades, ya que se deben esmerar no sólo en su enseñanza y en ayudar a sus hermanos a aumentar su fe, sino también en tratarlos con cariño, pues según el artículo Imite al Cristo al ejercer la autoridad (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2006), Dios les pedirá cuentas por el bienestar de todos en la congregación.

Bonnie Shepard (2001) señala que las normas masculinas esenciales son la responsabilidad, la fuerza y la actitud protectora, y los hombres se esfuerzan para cumplir con ese rol establecido. Claro está, que estas son cualidades positivas, pero no cuando se aúnan con otras exigencias del rol masculino, como la exigencia de dominar, y en este caso particular, cumplir con su papel como cabeza de la mujer y dirigir a la congregación.

“Llamada Mujer, porque del hombre fue tomada esta”5

En el caso de la mujer, su creación es relatada en Génesis 2:22, 23 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). En este texto bíblico se menciona que ella fue creada después del hombre y a partir de una costilla de él. En el libro Perspicacia para comprender las escrituras, en adelante Perspicacia (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989f), bajo el apartado “Mujer”, se muestra que desde el principio se establece una estructura de dominación que le entrega al hombre el poder y la responsabilidad sobre la mujer, debido al orden y a la forma en que fue creada, quedando en una posición subordinada, mostrándose siempre en sujeción y obediencia al hombre, esperando su guía y protección.

En el artículo ¿Valora Dios a la mujer? de la revista La Atalaya (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2012b), se hace hincapié en que Dios creó al hombre y a la mujer para que colaboraran estrechamente no para que compitieran entre sí. A la mujer se le ha dado el rol de ayudante y colaboradora del hombre en la labor de cuidar de la tierra y de los animales. También es interesante cuando se hace referencia a las mujeres del antiguo Israel, quienes tenían plenos derechos civiles, pero no podían estar presentes cuando se enseñaba sobre Dios, ellas sólo podían ser enseñadas por sus padres o sus esposos.

En cuanto a la enseñanza, en la Primera carta a los Corintios 14:33-35 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987), al igual que en la Primera carta a Timoteo 2:11-15 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987) se ordena a las mujeres guardar silencio en las congregaciones, y en caso de tener alguna pregunta, podrán hacerla en sus casas. No pueden orar ni profetizar con la cabeza descubierta. Según el libro Perspicacia (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989b) (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989g) y varios artículos de La Atalaya (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2000) (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2008b), esto no significa que las mujeres no puedan intervenir en las reuniones de Testigos de Jehová, sino que deben guardar silencio en el sentido de que no pueden envolverse en discusiones con los hombres, ni mostrarles falta de respeto ni cuestionar su autoridad o los cargos que les han sido asignados, ni enseñar en la congregación.

Cuando a las reuniones religiosas no asisten hombres que estén bautizados y puedan enseñar, las mujeres pueden realizar esa labor, con la cabeza cubierta con un pañuelo o sombrero, como señal de autoridad en reconocimiento de la jefatura del hombre y de su sumisión a la autoridad teocrática. También se explica que deben cubrirse porque el cabello largo es una prueba natural de la posición de la mujer bajo la jefatura del hombre.

“Bien arreglados con modestia y buen juicio”6

Las mujeres de esta congregación pueden maquillarse, cortarse el cabello a su gusto y utilizar diferentes tipos de ropa, siempre y cuando sigan las reglas establecidas por Dios en la Biblia. En la Primera carta a Timoteo 2:9, 10, se establece que las mujeres “se adornen en vestido bien arreglado, con modestia y buen juicio, no con estilos de cabellos trenzados y oro o perlas o traje muy costoso, sino como es propio de mujeres que profesan reverenciar a Dios, a saber, mediante buenas obras” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). En la revista ¡Despertad! (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2005c), se señala que en comparación con textos bíblicos como Ezequiel 16:11-13 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987), en el cual Jehová viste a su pueblo como a una mujer, con joyas y adornos, se puede observar que no está prohibido adornar el cuerpo o portar joyas, pero deben utilizarse con modestia. La modestia, en este caso, hace referencia a tener en cuenta la cultura del país en el que se vive a la hora de vestirse, siendo cuidadosos de no ofender a nadie, utilizando ropas o adornos que sean relacionados con un estilo de vida censurable.

En las cuatro producciones cinematográficas de los testigos de Jehová analizadas para esta investigación: Los jóvenes preguntan, ¿cómo conseguir amigos verdaderos? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1999), Los jóvenes preguntan, ¿qué haré con mi vida? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2004b), ¿Qué es el amor verdadero? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2012a), El regreso del hijo pródigo (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2013), se señala cómo es el vestuario y el comportamiento aprobado por la congregación y que va de acuerdo con los preceptos religiosos y, por lo tanto, con su noción de lo sagrado y profano. Se puede observar que los hombres de la comunidad religiosa tienen el cabello muy corto y bien peinado, asisten a las reuniones de la congregación con trajes formales, en las actividades seglares se cuidan de no utilizar prendas que llamen la atención. Los compañeros de colegio de Carlos, el protagonista testigo de Jehová de ¿Qué es el amor verdadero?, describen su vestuario de la siguiente manera: “¿el que se viste como si fuera mi abuelito?”. También se realiza un contraste con el vestuario de los hombres mundanos o no creyentes7, quienes usan piercings en la nariz y las orejas, tienen el cabello largo y utilizan prendas de vestir por encima de su talla y los pantalones dejan ver su ropa interior.

En el caso de las mujeres, que se pueden observar en estas producciones cinematográficas, también se evidencia el contraste entre dos grupos, uno de mujeres testigos de Jehová y otro de no creyentes. En el primer grupo, las mujeres utilizan maquillaje “acorde a su edad”, en el sentido de que las mujeres jóvenes que asisten a la escuela secundaria utilizan maquillaje de colores tenues y naturales. Las mujeres de mayor edad que asisten a las reuniones de congregación utilizan colores más fuertes, delineándose los ojos de negro y pintándose los labios de rojo. La ropa que utilizan es holgada y sin escotes, y el largo de las faldas y pantalones va hasta el alto de la rodilla. Se puede observar que a las actividades religiosas en el Salón del reino8 van más cubiertas que cuando realizan alguna actividad seglar, pues utilizan prendas de vestir que sólo dejan ver las manos y el cuello, aunque se debe tener en cuenta que estas películas son producidas en Estados Unidos y allí tienen sistemas de aire acondicionado en todos los salones del reino de los testigos de Jehová. En el grupo de las mujeres no creyentes, se puede observar que, hasta las más jóvenes estudiantes de la escuela secundaria, utilizan otro tipo de maquillaje (lápiz labial rojo, delineador de ojos negro), además de vestir con faldas y pantalones cortos y ajustados, blusas escotadas y adornarse con joyas y accesorios.

La forma como se visten las mujeres testigos de Jehová simboliza una barrera que protege su sexualidad y su moralidad y las constituye en objeto sagrado que, de acuerdo con el análisis que Bourdieu realiza de la teoría durkheimiana, las somete a unas “reglas estrictas de evitación o de acceso, que determinan muy rigurosamente las condiciones del contacto aceptado, es decir, los agentes, los momentos y los actos legítimos o profanadores” (Bourdieu, 2000, p. 29). Todas estas maneras de cubrir y utilizar el cuerpo, asociadas con la actitud moral y el “pudor” que deben mantener las mujeres cristianas, son subordinadas al punto de vista de los hombres de la comunidad religiosa. En la vida cotidiana de las mujeres entrevistadas se puede observar que el no vestirse “con modestia y buen juicio” (Primera carta a Timoteo 2: 9, 10, Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987)), puede perjudicar no sólo su reputación y su relación con los hermanos de la congregación, sino también la reputación y el progreso de su cónyuge en la comunidad religiosa.

Antes de casarme yo era muy delgada, y entonces yo tenía unas faldas que me quedaban normales, porque era muy delgada, entonces no me quedaban apretadas. Pero cuando me casé y empezamos a vivir juntos, nos engordamos los dos y me empezaron a quedar las faldas muy estrechas. Entonces Christian no podía progresar en sentido espiritual, porque yo no lo estaba ayudando en ese sentido, porque no teníamos todavía con qué, y el superintendente abordó a Christian y le dijo: hermanito, vea lo que pasa es que usted es un hermano muy capaz y está muy disponible para la congregación y todo, pero la ropa de su esposa no te deja progresar. Entonces tuvimos que hacer el cambio. Yo también, no lo hago solamente porque Jehová me lo pide, sino por las conciencias de los hermanos y por la conciencia de Christian, porque no quiero que se vaya a sentir mal de pronto porque “vea como se viste su esposa” (Angela Serna, comunicación personal, 2014).

“Ellos no son parte del mundo”9

En cuanto al comportamiento, en las películas también se establecen diferencias entre ambos grupos. En el caso de los hombres, se observa que los testigos de Jehová son muy respetuosos con sus padres y las autoridades civiles y en cuanto las personas de edad avanzada de su comunidad necesitan compañía o ayuda para realizar algún arreglo en su hogar acuden inmediatamente. Una actitud que se puede observar en Carlos, el personaje de la película mencionada, quien acompaña a los hermanos de edad avanzada al médico y les ayuda cada vez que tienen problemas con su computadora. También se observa que en las cuatro películas se asocia la personalidad de los testigos de Jehová a la timidez e introversión. En cambio, los mundanos son caracterizados como personas irrespetuosas e irresponsables en el colegio y en el trabajo, consumen drogas, alcohol y roban. En Los jóvenes preguntan, ¿cómo conseguir amigos verdaderos? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1999), incluso se muestra su participación en un intento de violación.

Las personas que empiezan a estudiar con los testigos de Jehová deben poner en práctica los preceptos religiosos que han aprendido en cuanto a la forma de vestir y comportarse, dejando a un lado todo lo que los identifica con prácticas mundanas, como las descritas y personificadas en las películas de los testigos de Jehová. Para avanzar hacia su conversión religiosa, tres de las personas entrevistadas realizaron cambios en su forma de hablar, abandonaron costumbres que, de acuerdo con su nueva creencia religiosa, se asociaban a prácticas paganas o actos idólatras10 (cumpleaños, navidad, año nuevo, día del amor y la amistad y otras celebraciones), hábitos que contaminan el cuerpo y pasan por alto los mandatos divinos11 (uso de drogas psicoactivas, tabaco, exceso de alcohol, consumo de alimentos con sangre). También, cambiaron su forma de vestir y de relacionarse con los demás, tanto con testigos de Jehová como con los mundanos.

Ah no, eso sí. En el vocabulario si fue en lo que más me demoré un poquito, en el vocabulario y la vestimenta. Porque el vocabulario, eso era madrazo arriba, madrazo abajo, y esa era la recocha, los madrazos míos, y es que yo los sabía decir de una manera muy chistosa. Y la vestimenta, no, ¿yo cuándo vestía así? Pero bueno, esos son cambios que se hicieron, y yo logré adaptarme en un año. Un año me demoré en hacer todos esos cambios (Christian Obando, comunicación personal, 2014).

En las relaciones que establecen los diferentes grupos de hombres personificados en las películas, se observan niveles jerárquicos entre ellos. Por ejemplo, en el colegio de Carlos, de la película ¿Qué es el amor verdadero? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2012a) y de Andy de Los jóvenes preguntan, ¿qué haré con mi vida?(Watchtower Bible and Track Society of New York, 2004b), los hombres que se destacan en los deportes son los “populares” y tienen el reconocimiento de sus compañeros y por lo tanto, dominan el contexto. En el lugar de trabajo de David, de El regreso del hijo pródigo (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2013), los hombres que tienen mayor conocimiento sobre la labor a realizar y tienen contactos para consolidar negocios, que los impulsen en carrera profesional, son quienes tienen el control de ese espacio. A pesar de la opresión que experimentan Carlos, Andy y David al encontrarse en el nivel jerárquico más bajo en sus colegios y lugares de trabajo, en su comunidad religiosa tienen la posibilidad de escalar niveles en diferentes espacios. Los ancianos controlan lo que sucede en su congregación y tienen poder sobre los demás miembros de ésta. Quienes son cabezas de familia tienen el control en su hogar y sobre sus esposas e hijos. En general, en estas películas se puede observar que todos los espacios son “naturalmente” dominados por hombres (Kaufman, 1995).

En el grupo de testigos de Jehová se observa que las mujeres son tímidas, no hablan mucho, no se relacionan con personas ajenas a su congregación, pero son respetuosas y amables con otros. Por el contrario, las demás mujeres se muestran extrovertidas, se relacionan con todas las personas y coquetean con los hombres. En estas producciones cinematográficas se establece la clásica distinción entre chicas buenas y malas, definida, según Giddens (2000), en términos fijados por la ética de la conquista masculina, ya que la reputación social de las mujeres depende de su capacidad para resistir el acoso sexual. Quienes se muestran sexualmente abiertas pierden el valor simbólico (entendido como “honor” y “virtuosismo”) con el que cuentan dentro de su comunidad, especialmente si tienen deseos de contraer matrimonio (Bourdieu, 2000).

“Huyan de la fornicación”12

Para los Testigos de Jehová, sólo cuando un hombre y una mujer se sienten preparados para asumir la responsabilidad de un matrimonio, es decir si tienen las condiciones económicas, emocionales y espirituales (una “posición respetable” dentro de la congregación) necesarias para formar un hogar, pueden iniciar un noviazgo. Por esta razón, el noviazgo entre personas menores de edad no es admitido por la comunidad religiosa (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2010a).

Al iniciar la etapa del noviazgo se establecen ciertos límites que mantienen la “honorabilidad” de la relación. Durante esa relación, se controlan las expresiones de afecto, porque los besos, los abrazos y otras muestras de cariño avivan los deseos sexuales y pueden hacer que se pierda el control, “el noviazgo es una etapa llena de ilusión y gozo para aprender a tratar al otro”. Por lo tanto, las parejas deben evitar que se disuelva por “jugar con la inmoralidad”, es decir, cometer fornicación, lo que podría llevar a que la congregación tome duras medidas disciplinarias (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2004c). Por esta razón, los novios siempre deben estar acompañados y son recomendadas las salidas en grupo, las visitas familiares y las llamadas telefónicas sólo en horas del día (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2008c).

Cuando los testigos de Jehová inician un noviazgo, deben comunicarlo a ancianos de la congregación, a sus familias y para que esa nueva relación sea “cuidada por toda la congregación”, a través de consejos, cuando sean necesarios. De acuerdo con los testimonios de los informantes, una pareja de novios puede tener problemas con los ancianos de congregación si la persona con la que un testigo de Jehová ha iniciado el noviazgo no comparte sus mismas creencias, dado que esto sería estar bajo “yugo desigual” (Segunda carta a los Corintios 6:14, Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). Según las experiencias conocidas por los informantes, cuando se presenta un caso de este tipo, los ancianos de la congregación se reúnen con el testigo de Jehová que tiene ese noviazgo y si han cometido fornicación, es decir, han tenido relaciones sexuales extramatrimoniales, el testigo de Jehová es “censurado”, destituido del cargo que tiene dentro de la congregación y no puede asistir a reuniones sociales (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989a). Si no cambia de proceder, el testigo de Jehová es expulsado de la congregación, que implica abandonar cualquier tipo de contacto con otros fieles. No puede hablarles mientras no muestre “arrepentimiento sincero”, que en este caso sería el que ella o él termine con esa relación o la lleve al matrimonio.

En el caso de que el noviazgo sea entre dos testigos de Jehová, los ancianos de congregación y los demás hermanos aconsejan a los novios no permanecer solos, ni salir en pareja. Se les recomienda encontrarse en lugares donde puedan estar acompañados de sus familias, de otras parejas u otros hermanos de la congregación.

Los ancianos siempre nos recomendaron eso de no estar mucho con otras personas, de cómo nos íbamos a tratar nosotros en caso de que estuviéramos solos, porque no podíamos estar solos. Había que salir en grupos (Cindy Arango, comunicación personal, 2014).

Para ellos, la “flor de la juventud” es una etapa de la adolescencia y la juventud que va hasta más o menos los 25 años, en la que las emociones y los impulsos sexuales están en pleno auge, por lo que es necesario mantener el control, para no cometer un pecado contra Jehová, por ese motivo las muestras de afecto también deben ser limitadas durante la etapa del noviazgo. En cuanto a esto, un superintendente de circuito13, menciona que es necesario tener cuidado con las muestras de afecto, porque “tomarse de las manos lleva a abrazarse, abrazarse a un beso y los besos van aumentando la pasión hasta llevar a la fornicación” y por eso en su caso, él dejó los besos para después de la boda.

Un comentario reiterativo entre las parejas entrevistadas es la importancia de mantener “la pureza y honorabilidad del noviazgo”. Para ellos, cometer fornicación dañaría la reputación que ambos tienen ante los ojos de su Dios Jehová y ante los hermanos de la congregación, además los llevaría al matrimonio por las razones equivocadas, como les ha ocurrido a varios testigos de Jehová, que deben casarse cuando cometen fornicación para cubrir su falta. Las parejas que cometen fornicación deben aceptar las consecuencias, que suelen ser la censura y la destitución de los cargos de responsabilidad dentro de la congregación, además del control estricto al que es sometida la relación de noviazgo a partir de ese momento.

El noviazgo en esta comunidad religiosa es una relación que no se toma a la ligera. Al tomar la decisión de iniciarla es necesario tener la seguridad de que se está preparado emocional, espiritual y económicamente para el matrimonio.

No éramos así como “bueno, seamos novios y vamos a ver qué pasa”, no. Desde el principio se tomaron las cosas como eran y con los objetivos claros, pensando en casarnos y tener una vida juntos (Angela Serna, comunicación personal, 2014).

La duración de los noviazgos no debe superar el año y medio. Después de este lapso, los ancianos presionan a la pareja para que tome la decisión de casarse. Sólo una de las cinco parejas entrevistadas tuvo un noviazgo de tres años y pasó por muchas dificultades con los ancianos de congregación y sus familias por haber retrasado el matrimonio. El noviazgo fue sometido a mayor vigilancia por parte de la congregación y de sus familias y su participación en reuniones sociales y actividades en la congregación se restringieron (Alejandro Hernández, comunicación personal, 2014; Diana Jiménez, comunicación personal, 2014).

“Un vínculo perfecto de unión”14

Tanto Génesis 2:24 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987) como Mateo 19:4-6 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987) hacen referencia a la instauración de la institución del matrimonio definiéndola como una unión “entre macho y hembra”, hombre y mujer, establecida por Dios. En el artículo ¿Aprueba Dios los matrimonios homosexuales? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2005a), se señala que en el momento en que Jehová estipuló que el matrimonio fuese una unión íntima de carácter permanente entre hombre y mujer, dejó claro que ambos seres están diseñados para complementarse a fin de satisfacer mutuamente sus necesidades y deseos de orden emocional, espiritual y sexual. En este momento también se deja establecida la heterosexualidad obligatoria, al instaurar una familia conformada por hombre y mujer, esposo y esposa, sin ninguna otra alternativa, reproduciendo la heteronormatividad y el patriarcado, en el sentido en que entienden estos conceptos Butler (2001) y Rubin (1998).

Es el tabú del incesto el que crea la heterosexualidad exogámica que Lévi-Strauss (1969) considera como la consecución artificial de una heterosexualidad no incestuosa que se obtiene mediante la prohibición de una sexualidad más natural y menos oprimida, por lo que el tabú del incesto no sólo se encarga de reproducir y mantener la identidad de un grupo de parentesco prohibiendo la unión sexual entre miembros de la misma línea de parentesco, sino que también incluye un tabú contra la homosexualidad, estableciendo una división sexual del trabajo que constituye un estado de dependencia recíproca entre los sexos, posición que los testigos de Jehová apoyan con la Biblia y el establecimiento del matrimonio entre “macho y hembra”.

Dentro de la comunidad de los Testigos de Jehová, no hay opciones alternativas al matrimonio entre un hombre y una mujer, pues entre los datos recabados en la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987), en cada referencia que se hace al matrimonio, se habla de esposa y esposo, hombre y mujer: la Primera carta a los Corintios 7: 2: “Que cada hombre tenga su propia esposa y que cada mujer tenga su propio esposo” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987); la Primera carta a Timoteo 3: 2: “Esposo de una sola mujer” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987); Romanos 7: 2:”La mujer casada está atada por ley a su esposo mientras este vive” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987); Efesios 5: 28: “Los esposos deben estar amando a sus esposas” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987).

En Levítico 18:22 Dios da el siguiente mandato: “No debes acostarte con un varón igual a cómo te acuestas con una mujer. Es cosa detestable” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). La Biblia también es muy clara al poner en la lista de “injustos que no heredarán el reino de Dios”, localizada en la Primera carta a los Corintios 6: 9-11, a “hombres que se tienen para propósitos contranaturales” y “hombres que se acuestan con hombres” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). Estos textos bíblicos resaltan lo inaceptables que son para Jehová tanto las relaciones homosexuales como quienes las aprueban, y excluye completamente de la definición de “matrimonio honorable” a dichas uniones que “él encuentra detestables” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2005a). Para Rubin (1998), las estructuras de género no sólo implican la identificación con un sexo, sino también el dirigir el deseo sexual hacia el otro sexo. No sólo fueron creados macho y hembra, sino que también fueron creados para ser esposo y esposa, como mencionaba anteriormente.

“Esposos, continúen amando a sus esposas”15

Desde el momento en que una pareja contrae matrimonio, el esposo adquiere la responsabilidad de satisfacer las necesidades materiales, emocionales y espirituales de su esposa, incluso debe hacerlo anteponiendo los intereses de ella a los suyos (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2005b). El esposo debe preocuparse por darle un buen ejemplo a su esposa y por tomar buenas decisiones en las cosas que les competen a los dos. El libro Perspicacia para comprender las escrituras (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989d) señala que, al casarse, el hombre pone a la mujer bajo una nueva ley, “la ley de su esposo”, de acuerdo con la cual el esposo puede establecer reglas y pautas de comportamiento para su familia, teniendo en cuenta los mandatos divinos.

De acuerdo con el libro de estudio de los Testigos de Jehová, ¿Qué enseña realmente la Biblia? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2005b), el esposo debe seguir el ejemplo de Jesús en la forma como él trataba a las personas y dirigía a la congregación cristiana, amándola y cuidándola como lo hace con su propio cuerpo (Efesios 5:28, 29, Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras) (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987) y además, debe estar dispuesto a sacrificarse por ella tal como lo hizo Cristo.

Como ya hemos observado, es el hombre quien tiene la autoridad sobre su esposa y también debe honrarla y respetarla, así que al tomar decisiones que tengan que ver con la relación, él debe escuchar la opinión de su esposa y debe estar dispuesto a ceder, claro está, si su opinión no va en contra de los preceptos bíblicos (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2007). El esposo no debe aprovechar su autoridad para comportarse de forma abusiva o tiránica, el buen esposo tampoco rehúye de sus deberes, sino que como “un verdadero hombre” los asume de forma cariñosa, amable y razonable (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2008a).

En la Biblia, en la primera carta de Pedro 3:7 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987), el mandato que se da a los esposos es el de tratar a sus esposas con honra, como si de “un vaso más débil” se tratara. Este texto bíblico señala que las mujeres son por naturaleza más delicadas y débiles que los hombres y, por lo tanto, deben ser cuidadas y protegidas como un vaso que se puede romper fácilmente.

El libro Perspicacia en la sección “Respeto” dice que el texto bíblico mencionado hace referencia al trato delicado y respetuoso que se debe dar a las mujeres. También subraya que “se las debe tratar de manera honorable por ser menos fuertes que los hombres” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989h), lo que sigue resaltando el papel inferior y subordinado de la mujer con respecto al hombre, en esta ocasión por sus condiciones físicas, basándose en un determinismo biológico que enmarca a la mujer en el rol reproductivo (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2005b). Este tipo de mandatos bíblicos también protegen a las mujeres testigos de Jehová del maltrato físico o verbal, ya sea en el ámbito público o privado (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2004a; Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989f).

“Que las esposas estén en sujeción a sus esposos”16

La mujer en el rol de esposa debe guiarse principalmente por los preceptos bíblicos de Efesios 5:33 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987), que señala que la esposa debe estar sujeta a la autoridad de su esposo y tenerle profundo respeto, aunque él no sea Testigo de Jehová y no siempre satisfaga sus expectativas o cumpla con su papel como esposo. La razón para actuar de ese modo parece estar en lo que plantea el artículo Honremos a quienes se ha dado autoridad sobre nosotros (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2000). En este se sugiere que, siendo respetuosas, pueden llegar a cambiar la actitud de sus esposos, puesto que de esa manera les darían a sus esposos más razones para amarlas.

Las esposas deben seguir las instrucciones que se dan en Proverbios 12 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). En éste capítulo bíblico se hace referencia a la “esposa capaz”, una mujer que desde muy temprano está ocupada en atender a su esposo e hijos y cuidar de la casa, una esposa que se expresa con amabilidad, que respeta la autoridad de su esposo y que si no está de acuerdo con alguna de sus decisiones, lo manifiesta con tacto y respeto, no es una mujer que se deje guiar por la “rebeldía del mundo” y no considera desagradable o humillante estar en sujeción a su esposo (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2008d). Además, tiene en cuenta que no fue creada para ser igual al hombre ni para competir con él, sino para complementarlo, aportando cualidades esenciales para el matrimonio y apoyando a su esposo con amor, para fomentar la paz en el hogar (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2011).

Esto es básicamente lo que Betty Friedan (2009) señala que ocurría en el diario vivir de las mujeres blancas de clase media en los Estados Unidos de los años cincuenta, cuya meta principal era conformar un hogar y dedicarse al cuidado de su familia. En la actualidad, aunque las mujeres tengan otras prioridades, para una gran proporción sigue siendo importante conformar una familia. Es decir, que no es exclusivo de las mujeres Testigos de Jehová dedicarse al cuidado de su familia, incluso quienes no profesan ninguna religión se enmarcan en este tipo de mujer. En este punto es necesario tener en cuenta la crítica que Linda Nicholson (2003) hace del análisis aditivo de las opresiones, al señalar que no todas las mujeres se sienten oprimidas. Por lo tanto, estas mujeres que se han educado en un contexto donde lo normal es adoptar el rol de esposa que respeta la autoridad de su esposo y se sujeta a él, no es el más propicio para encontrar visos de emancipación. De hecho, para las mujeres Testigos de Jehová el seguir la guía de la Biblia en su rol como esposa y mujer las acerca a la salvación.

Los patrones de roles de género se dan aquí por las diferentes funciones procreativas de los cónyuges y así como a los hombres les corresponden los “roles instrumentales” que tienen que ver con el trabajo, a las mujeres les corresponden los “roles expresivos” relacionados con criar y educar a los hijos. Estos roles, para Parsons (1980) y el estructural-funcionalismo son resultado en primera instancia de la biología. En la socialización primaria, se guía el aprendizaje y aceptación de los roles de género que se esperan de hombres y mujeres por medio de refuerzos negativos y positivos que señalan el rol adecuado de acuerdo con el sexo biológico.

Esta definición de roles ha quedado en desuso, porque los seres humanos no son sujetos pasivos a la espera de ser programados de acuerdo con una estructura, sino que son actores de su propia socialización, agentes activos que participan en la creación y modificación de los roles, recibiendo al mismo tiempo influencias sociales de diversos actores (Giddens, 2001).

En las entrevistas realizadas, se encontró que dos de las esposas trabajan tiempo completo, Cindy como enfermera (Entrevista a Cindy Arango, 2014) y Lingsay como asistente en la dirección de una guardería (Entrevista a Lingsay Wong, 2014) y un empleo es, de diferentes maneras, una “puerta abierta al mundo”, que puede llevarlas a realizar comparaciones entre las cosas que observan diariamente y las cosas con las que han crecido y experimentan en su vida cotidiana. Estas comparaciones las hacen cuestionar su manera de vivir, les generan nuevas expectativas y reflexionan sobre el trato que reciben como mujeres (Beck & Beck-Gernsheim, 2003). Por eso, en la vida cotidiana de estas mujeres se puede observar su lucha constante por acatar los preceptos religiosos y respetar la decisión de sus esposos y asumir su rol de esposas sumisas y obedientes, ya que a la hora de tomar decisiones en cuanto a las cosas que competen a la pareja y al hogar, en la comunidad religiosa es el hombre quien tiene la responsabilidad de dirigir al hogar.

Bueno, por principio bíblico el que toma la decisión es la cabeza, pero mi posición es respetar esa decisión, pero Andrés obviamente me pregunta, hay cosas que uno ve que de pronto se le pasan y uno puede aportar, y es que no es así, es de esta otra forma y él escucha. Entonces yo creo que en esa parte a uno le toca aprender muchísimo, a uno como mujer, porque pues uno, sobre todo cuando ha vivido tanto tiempo independiente, porque pues uno tiene su trabajo, y hacía lo que quería realmente, pues uno soltero, obviamente dentro de la congregación y salía mucho y tomaba mis propias decisiones, pero ya entrar al matrimonio y ya manejar esa situación, toca aprender muchísimo al respecto, pero Jehová le ayuda a uno, porque no es algo indigno para la mujer, no es humillante, es razonable, alguien tiene que dirigir, entonces si uno pues dejarse dirigir para que las cosas funcionen (Lorena Rodríguez, comunicación personal, 2014).

A pesar de estas aparentes contradicciones, Lingsay y Cindy, que llevaban vidas independientes y autónomas, aceptan el nuevo rol como esposas sumisas, se sostienen en que es su deber y, por lo tanto, es necesario realizar un esfuerzo por dejarse “moldear” por Jehová y los preceptos que él ha dispuesto (Lingsay Wong, comunicación personal, 2014; Cindy Arango, comunicación personal, 2014).

El colectivo implica cierta negación del individuo, de sus necesidades, ansiedades y problemas, y esta actitud masoquista reduce al individuo en objeto inerte frente a la comunidad. Su nivel de entrega y negación de sí mismo, transforman a su Dios y a la comunidad religiosa en una realidad absoluta. Como el individuo no puede aceptar la soledad ni la falta de sentido, niega su singularidad y busca adaptarse en pro del bien mayor, que en este caso es ser aceptado por Jehová y alcanzar la salvación (Berger, 2006). Por eso, ellas se esfuerzan por aceptar los roles de género asignados y valoran mantener el contacto con sus hermanos en la fe, pues consideran que para dirigir su matrimonio de la mejor manera es necesario buscar el apoyo y la guía de los ancianos de la congregación y de matrimonios con mucha experiencia.

Las mujeres testigos de Jehová no pueden acceder a los cargos principales de administración y enseñanza de la congregación (servicio ministerial, servicio como ancianos o superintendentes). Sus responsabilidades dentro de la organización se ven reducidas a predicar y al mantenimiento de sus lugares de adoración. De esta manera, dentro de la comunidad se establecen diferencias de género, que otorgan posiciones de poder al hombre, dejando en manos de la mujer las responsabilidades de cuidado, tal como ocurre en los hogares.

La instauración de esta jerarquía, según Rubin (1998), requiere represión tanto para los hombres como para las mujeres, pues los varones deben suprimir de sí los rasgos reconocidos dentro de su cultura como femeninos y comportarse como “verdaderos hombres” que no rehúyen de sus deberes como esposo y las mujeres deben suprimir los rasgos masculinos y no demostrar falta de respeto a la autoridad que ha sido asignada por Jehová. El análisis que Butler (2001) hace de los sistemas jurídicos de poder de Foucault, los sujetos en sujeción a las reglas que la estructura les impone se van formando y definiendo de acuerdo a esa estructura, y finalmente terminan siendo sujetos dóciles y auto-controlados, pues creen firmemente en un Dios que los vigila todo el tiempo, lo que los lleva a cumplir con cada precepto que se dicta en la Biblia o que los “ancianos de congregación” señalen.

Al no acceder a ningún cargo dentro de la jerarquía de la congregación, las pretensiones individuales deben ceder ante el bien colectivo. En el caso de Ángela, parece haber resignación en que sea su esposo quien escale posiciones dentro de la congregación. Se conforma con su éxito, porque se deriva del servicio a Dios que la comunidad religiosa le requiere, a pesar del sacrificio que implica esta decisión para su relación marital, pues disminuirá el tiempo que comparten en pareja. Todas las mujeres entrevistadas tienen esa meta, trabajar junto a su esposo para que ellos accedan a una posición más elevada en la estructura jerárquica, mientras ellas los acompañan y se “amoldan al tiempo” que ellos tendrán disponible para la familia. Cuidan de la limpieza del hogar y de ellos, al tiempo que aumentan su valor simbólico y así mismo, cuidan del honor de sus esposos. Aquí se puede observar el cumplimiento del precepto religioso que se basa en el texto bíblico de Génesis 2: 18: “Y Jehová Dios pasó a decir: “No es bueno que el hombre continúe solo. Voy a hacerle una ayudante, como complemento de él” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). Es importante tener en consideración, que según este precepto, la mujer fue creada como complemento del hombre y no al revés, lo que subraya la autoridad del hombre y el rol de la mujer como acompañante del varón, siendo definida en consecuencia con las necesidades y expectativas de él, llegando a convertirse en su cocinera, secretaria y relacionista pública (Viveros, 2000).

En los textos consultados, la información que se encontró sobre las tareas domésticas muestra que estas están asignadas principalmente a las mujeres. En Tito 2:5 se espera que las mujeres sean “buenas trabajadoras en casa”, sin dejar que las labores domésticas les quiten el tiempo que deben dedicar al servicio a Jehová (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987).

De acuerdo con Berger y Luckmann (2001), todo individuo nace dentro de una estructura social objetiva en la cual, su desarrollo está sujeto a una continua interferencia social. En la socialización primaria, llevada a cabo generalmente por los padres, se construye el primer mundo social del individuo, en el que la diferencia anatómica de los órganos sexuales justifica el androcentrismo de la estructura social y se impone de manera tácita. Por esta razón, al realizar las entrevistas se tuvo en cuenta la crianza de cada cónyuge y el ejemplo de matrimonio que tuvieron de sus padres.

Los testimonios recabados con los diez informantes consultados permiten establecer que las madres cumplen roles de ama casa y, a pesar de que siete de las diez madres deben cumplir con un trabajo seglar, es muy común escuchar expresiones como: “mi mamá siempre fue una mujer muy entregada al hogar” (Lorena Rodríguez, comunicación personal, 2014). En todos los casos, estas expresiones hacían referencia a que ellas son mujeres preocupadas por atender las necesidades de sus esposos y de sus hijos y que mantenían el hogar limpio y en orden. Ahora bien, a los padres, en todos los casos, se les otorga el rol de proveedor del hogar, pues siempre han sido los que han recibido una remuneración económica por su trabajo de tiempo completo, “para que en el hogar no haga falta nada material” (Lorena Rodríguez, comunicación personal, 2014).

Estos ejemplos se han reproducido en las relaciones conyugales de tres de las cinco parejas entrevistadas, debido a que toda actividad humana está sujeta a la habituación, según la cual, todo acto que se repite con frecuencia crea una pauta que después puede reproducirse inconscientemente (Berger & Luckmann, 2001).

En tres de las cinco parejas entrevistadas, se puede observar que son las mujeres quienes se encargan de las tareas domésticas. A pesar de que en ningún momento se les preguntó por qué son ellas quienes se encargan de estas tareas, siempre justificaron su respuesta, argumentando que ellos trabajan más que ellas y, por lo tanto, llegan muy cansados al hogar para encargarse de esas labores. El trabajo que hacen los esposos en el hogar siempre se valora como una colaboración; se apoyan en que bíblicamente el cuidado del hogar es una responsabilidad asignada a las esposas. Quienes se encuentran bajo esta dominación simbólica contribuyen sin saberlo a su propia dominación, pues las exhortaciones constantes e invisibles del mundo sexualmente jerarquizado en el que viven, las lleva a aceptar como naturales unas prescripciones y proscripciones, justificadas en el sentimiento o los deberes que los preceptos religiosos exigen de la esposa y que empequeñecen el trabajo femenino y engrandecen el masculino (Bourdieu, 2000).

Pues a ver, las labores del hogar, pues básicamente Alejo trabaja, y como él trabaja más y el trabajo de él es más duro, entonces pues yo lo atiendo. Yo hago todo lo de la casa y siempre ha sido así. Pero pues Alejo también me ayuda cuando tiene tiempo. Él cocinaba cuando estábamos en nuestra casa, porque ahorita que llegamos aquí pues mi mamá nos cocina todos los días, más chévere (risas). Pero cuando vivimos aparte, pues él con los oficios de la casa, así que uno diga, ¡cómo me ayuda con los oficios! No, pero él cocina, él prefiere hacer eso que hacer algún oficio de la casa, pero por lo general él es el que trabaja y trae la plata y yo soy la que tiene listo todo, pero pues cuando él me ve apretada pues me ayuda (Diana Jiménez, comunicación personal, 2014).

El hogar es un sitio de trabajo no remunerado que hace visible el hecho de que, tanto en el mercado laboral, como en el hogar, a las mujeres se les ha asignado ocupaciones distintivamente “femeninas” y orientadas al servicio (Fraser, 1985) . Los resultados inmediatos de la asignación de la mujer al cuidado del hogar son: facilitar la disponibilidad laboral de los hombres del hogar y proporcionar bienestar a quienes conforman el núcleo familiar. Esto incluye tareas como limpiar, comprar y preparar los alimentos y cuidar y atender a las personas dependientes del hogar, además de otras tareas referentes al manejo de relaciones públicas del cónyuge (comidas y reuniones sociales con amigos, familia extendida y hermanos de la congregación) (Torns, 2008).

En las dos parejas en las que ambos cónyuges tienen empleos de tiempo completo, las circunstancias y la forma como se dividen las tareas del hogar son muy diferentes. En estas entrevistas se puede observar cómo las tareas del hogar son compartidas o divididas equitativamente, siendo consecuencia de la crianza que estos cuatro cónyuges recibieron y los hogares divididos en los que crecieron, en los que ellos siempre tuvieron más responsabilidades, sin importar las diferencias de género.

Los padres de Johnatan están separados desde que él tenía dos años. Él creció al lado de su padre y sus dos hermanos, ambos hombres, así que se acostumbró a realizar los diferentes oficios del hogar que se dividían de forma equitativa con su padre y sus hermanos (Johnatan Prada, comunicación personal, 2014). Lingsay no conoce a su padre. Vivió con su madre hasta los ocho años, después pasó al cuidado de su abuela, una mujer que vivía sola. Desde esa edad asumió el cuidado de su hermano menor, pero a medida que ambos crecían fue compartiendo más responsabilidades con él (Lingsay Wong, comunicación personal, 2014). Lo mismo sucedió con Asiel, cuando sus padres se separaron, él permaneció con su madre y su hermano menor y asumió más responsabilidades para cooperar con el mantenimiento de la unidad familiar (Asiel Lara, comunicación personal, 2014). Cindy también creció en un hogar en el que sus padres se separaban por largos periodos y volvían a estar juntos, lo que la llevó a tomar la decisión, a los 12 años, de vivir con sus tías, momento en el que adquirió más responsabilidades (Cindy Arango, comunicación personal, 2014).

Por diversas circunstancias de su biografía, las mujeres de estas relaciones conyugales tienen autonomía e independencia desde muy jóvenes. Lingsay creció en diferentes hogares y después de la muerte de su abuela, pasó a ser la encargada de manejar los asuntos de su mamá en Colombia, mientras gestionaba sus documentos para viajar a los Estados Unidos para vivir con ella (Lingsay Wong, comunicación personal, 2014). Cindy, debido a las discusiones de sus padres y el alcoholismo de su padre, tomó la decisión de irse de su casa a los 14 años y llevarse consigo a su hermano, para ayudar en su crianza (Cindy Arango, comunicación personal, 2014).

Estas circunstancias particulares vividas por cada individuo hacen que sus habitus también sean muy singulares y como todos, excepto Asiel, aprehendieron las nuevas creencias religiosas en los últimos años de su adolescencia han prevalecido las estructuras anteriores, porque el habitus tiende a asegurar su propia constancia y se defiende contra el cambio rechazando aquella información que pueda cuestionar la “acumulación acumulada”, y por esta razón, la división de tareas domésticas es diferente en estas parejas, que han decidido compartir todas las labores y asignarlas de acuerdo a la disponibilidad de cada individuo y lo que cada quien quiere hacer, como un reflejo de la forma en que crecieron (Bourdieu, 1991).

Él siempre barre y trapea (risas). Pero sí, yo me encargo de limpiar el polvo y acomodar las cosas y de la limpieza de la cocina, pero a él le gusta esa parte de barrer y trapear, entonces él siempre hace eso y lo hace mucho mejor de lo que lo hago yo (risas). Y cuando hay que cortar la hierba, él lo hace y yo ayudo a recoger las hojas. Todo lo hacemos juntos (Lingsay Wong, comunicación personal, 2014).

El avance de la modernización aumenta la obligación de decidir en todos los ámbitos de la acción social. En el caso de la familia, esto tiene que ver con el reparto equitativo de las tareas domésticas y decidir quién hace qué, algo que se puede observar en las experiencias conyugales de estas dos parejas (Beck & Beck-Gernsheim, 2001). Estos testimonios también muestran que el discurso de la igualdad de género se ha inscrito en estos dos esposos (Asiel, casado con Lingsay hace dos años y Johnatan, que está casado con Cindy desde hace cuatro meses), lo que los mueve a ver las tareas del hogar no como algo en lo que ellos colaboran, sino como un trabajo que, al beneficiar a la pareja, debe ser realizado en equipo.

Cabe resaltar que en el artículo ¿Valora usted el don divino del matrimonio? (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2012c), se señala que Dios valora mucho a la mujer y eso queda en evidencia en el trato bondadoso que Jesús tuvo hacia las mujeres cuando vivió en la tierra. De acuerdo con este texto, él no habría insinuado que las mujeres debían ser excluidas de la vida social, que las consideran una peligrosa fuente de tentaciones y que al salir sin cubrirse pueden llevar a la lujuria, el documento plantea que él enseñó que los hombres debían controlar sus deseos carnales y tratar a las mujeres con respeto, a las mayores como a madres, y a las de menor o igual edad como hermanas, de acuerdo a lo escrito en la Primera carta a Timoteo 5:2 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987).

A partir de la Biblia y sus interpretaciones se establecen identidades masculinas y femeninas que contraponen siempre al “verdadero hombre” que debe ser responsable, fuerte, protector y autoritario, con la “mujer de verdad” considerada como más débil, indefensa e inferior, siempre asociada con la economía del cuidado (Shepard, 2001). Pero, los hombres no sólo se encuentran en esa posición dominante porque las mujeres estén en una posición inferior, sino porque las relaciones de género los ubican en esta posición y los hombres luchan por mantenerse en ella. Además, es necesario tener en cuenta que la masculinidad se construye en relación con las identidades y prácticas femeninas, por lo que no se puede negar que los roles femeninos asociados con la inferioridad y la sumisión refuerzan los roles masculinos que se asocian con la autoridad y la fuerza (Viveros, 2002).

El privilegio de los hombres tiene su contrapartida. Sus responsabilidades van aumentando en la medida en que logran ascender en la comunidad, así mismo aumenta la tensión al exigirse más de ellos, sobre todo cuando tienen una familia, puesto que ellos deben responder por el bienestar físico, emocional y espiritual de ésta y de la congregación ante Jehová y ante los demás hombres. “El hombre realmente hombre” es el que está a la altura de las oportunidades que le permiten incrementar su honor al obtener una distinción en la comunidad (Bourdieu, 2000).

El punto es que el hombre es quien tiene la última palabra y no sólo eso, sino que debe responder por la esposa, por su salud, por su físico, por su alimento, porque a mí me va a pedir cuentas de todo eso Jehová (Christian Obando, comunicación personal, 2014).

Parte de las responsabilidades como varón testigo de Jehová, incluyen cuidar del “bienestar espiritual” de su esposa, que tiene que ver con dirigir el estudio de la Biblia en casa. Cabe recordar que los testigos de Jehová son conocidos no solo porque predican en parejas de casa en casa, en los negocios, en el transporte público, en los paraderos y en cualquier otro lugar en el que se les presente la oportunidad de hacerlo, sino porque se reúnen regularmente. Las ceremonias religiosas son las encargadas de poner en movimiento a la colectividad, de acercar a los individuos, multiplicar entre ellos los contactos y hacerlos más íntimos. Por ello los creyentes deben llegar preparados a estas reuniones (Durkheim, 2003). Además, los individuos aseguran su fe al observar en los otros la forma como ésta ha obrado y dedican tiempo al estudio de los preceptos religiosos, que en este caso se encuentran en la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras y a las diferentes publicaciones editadas por ellos en las que se realizan interpretaciones de lo escrito en la Biblia. Por este motivo es necesario observar el tiempo que estas parejas dedican al estudio de los preceptos religiosos y a prepararse para asistir a las reuniones, así como el modo en que lo hacen.

Las cinco parejas entrevistadas se preparan para asistir a las reuniones, estudiando las publicaciones que se analizan en los dos días de reuniones y leen diariamente un versículo de la Biblia. Sólo dos de las parejas estudian juntas, las tres parejas restantes prefieren hacerlo por separado, ya sea por el tiempo del que disponen cada uno o por la diferencia en los hábitos de estudio de cada cónyuge. Pero los testigos de Jehová tienen como norma reunirse en cada hogar para la “adoración en familia” una vez por semana, una reunión en la que estudian alguna publicación editada por la organización religiosa o analizan alguna experiencia familiar de acuerdo con los preceptos religiosos.

Pues además sacamos un día en la noche para el estudio de familia que es muy importante, lo que pasa es que toca sacarlo, comprarlo como sea, porque la Biblia dice que hay que comprar el tiempo y la preparación de las reuniones sí es individual normalmente. A veces tratamos de sacar un espacio cuando es posible para preparar juntos, pero lo hacemos normalmente individual y la lectura de las publicaciones igual. Claro que el estudio, leemos un estudio de la Biblia diario con un análisis de un artículo de La Atalaya y ese sí tratamos de hacerlo juntos en la mañana y aprovechamos la tecnología para escuchar la Biblia. Entonces ayuda un poco, porque lo ponemos a sonar, lo programamos para que suene mientras hacemos el resto de cosas. Pero porque tratamos de escuchar todo el texto de la Biblia que se cita, el capítulo completo (Lorena Rodríguez, comunicación personal, 2014).

Otro de los propósitos que tiene el estudio constante de los preceptos religiosos, es mantener la unidad familiar. Los preceptos religiosos son claros al señalar que el matrimonio es un vínculo que nadie puede romper y por este motivo, los matrimonios de testigos de Jehová se esfuerzan por solucionar todos los problemas que se presentan dentro del hogar.

“Lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre”17

Para los testigos de Jehová el matrimonio es una unión permanente y cuando Dios estableció esta institución entre Adán y Eva no dispuso medio alguno para un eventual divorcio. Sólo se empieza a hablar del divorcio en la época del antiguo Israel, como una forma de regulación entre los israelitas que abandonaban a sus esposas utilizando como excusa cualquier motivo para casarse con mujeres más jóvenes. Así que Jehová estableció que la unión podría disolverse por medio del divorcio si el esposo hallaba algo indecente en los actos de su esposa (Deuteronomio 22:22-24, Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras) (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987), que probablemente tenía que ver con que ella lo irrespetara o fuera motivo de vergüenza para la familia, y actos como el adulterio no eran motivo de divorcio, sino que tenían como castigo la muerte (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989c). Cabe aclarar que en estos versículos bíblicos se habla del divorcio al que puede acceder únicamente el varón ofendido por una mujer, pero no se encontró un versículo en el que se haga referencia al caso contrario, en el que una mujer sea la ofendida y pueda acceder al divorcio.

En Mateo 19:9, Jesucristo establece como única causa válida para divorciarse el adulterio, cometido por la esposa (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). Pero, en la revista ¡Despertad! se explica que este versículo bíblico es aplicado en ambos cónyuges; si alguno de los dos comete adulterio, el cónyuge ofendido puede solicitar el divorcio. En este artículo también se señalan otros tres motivos por los cuales es válida la separación, aunque no el divorcio: cuando el esposo se niega a mantener a la familia, en el caso de maltrato físico extremo y cuando peligra la espiritualidad del cónyuge testigo de Jehová. En este artículo también se deja claro que sólo cuando la causa de divorcio ha sido el adulterio está permitido contraer nuevas nupcias, pero no es así en cualquiera de los otros tres casos (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2002).

En oposición a lo que plantean estos preceptos, en la sociedad moderna las tasas de divorcio y separación tienen un crecimiento continuo. De acuerdo con Elizabeth Jelin (2005), la libertad de elección y la autonomía personal aumentan las posibilidades de salir de una relación insatisfactoria o introducirse en nuevos tipos de familia18. Actualmente se exige del matrimonio que sea una fuente de satisfacción y de entendimiento mutuo en la que no sólo se comparta la convivencia, sino también las aficiones, las ideas políticas, las creencias y el amor, exigencias que pueden hacer difícil lograr la armonía a lo largo de la vida. En el caso de los testigos de Jehová, su principal precepto religioso en cuanto al matrimonio es que sea un vínculo para toda la vida. En esta elección no pueden entrar en juego las libertades individuales. Quienes asumen este compromiso deben pensar en la pareja a la hora de tomar decisiones o llevar a cabo cualquier acción que afecte sus vidas. A ello se debe que, cuando se presentan dificultades domésticas no se toman decisiones autónomamente, sino de acuerdo a los preceptos de su comunidad religiosa. Desde la perspectiva de Durkheim (2003), para los testigos de Jehová, el colectivo estaría por encima del individuo. Por ello, sus decisiones no están sustentadas en las razones personales, sino en el bien de la familia y de la comunidad religiosa.

En la película ¿Qué es el amor verdadero?, cuando Jenny le cuenta a Patricia, la protagonista de la historia, que se irá de la casa, lo primero que pregunta Patricia es “¿crees que te ha sido infiel?” y le recomienda que acuda a los ancianos, que no le haga caso a los libros de autoayuda o a los psicólogos. En cuanto acude a los ancianos, ellos le dicen que el divorcio deja grandes huellas en los niños y en los adultos y que Jehová odia el divorcio sin base bíblica, porque es más fácil arreglar un matrimonio que curar las heridas de un divorcio. Por lo tanto, Jenny y su esposo deben esforzarse por recuperar lo que sentían el uno por el otro (Watchtower Bible and Track Society of New York, 2012a).

En este punto es importante señalar la combinación de tipos de dominación que se evidencia en la organización de los testigos de Jehová. Debido a que la jerarquía está formada por individuos que hacen parte de una estructura que reconoce la autoridad de quienes se deben a las funciones de su cargo, con competencias rigurosamente fijadas en estatutos y a que son elegidos según su calificación, observancia de los preceptos y crecimiento espiritual, podría decirse que se trata de una dominación legal/racional. Pero a la hora de dirigir a la congregación e impartir justicia, éstos hacen uso del derecho tradicional, es decir, de las leyes y principios establecidos con interpretaciones de La Biblia que rigen a la organización mundial de los testigos de Jehová; lo que hace referencia a la dominación tradicional (Weber, 2004).

Teniendo en cuenta esta forma de impartir justicia, antes de acudir con los ancianos, es necesario analizar si se tienen o no pruebas sobre el pecado o la falta cometida. Si no es así, deciden que lo mejor es resolverlo en familia y no dar aviso a los ancianos de la congregación, porque si quien cometió la falta no confiesa, no es posible resolver el problema, puesto que no existiría “base bíblica” para la separación o el divorcio.

De acuerdo con los informantes, algunos matrimonios que han tenido problemas en la convivencia o que “han perdido el amor que tenían al principio”, al no poder separarse o divorciarse, toman la decisión de dormir en habitaciones separadas, manteniendo una relación de amistad y compartiendo únicamente las actividades religiosas. Siguen asistiendo juntos a las reuniones de la congregación en el Salón del reino y ante los demás siguen siendo una familia. Circunstancias que confirman la importancia del colectivo en las comunidades religiosas, antes que los intereses personales (Durkheim, 2003).

Al final de este ejercicio de investigación, el matrimonio conformado por Alejandro y Diana decidió separarse (Alejandro Hernández, comunicación personal, 2014; Diana Jiménez, comunicación personal, 2014). No se conocen los motivos, porque ellos no han hablado con nadie al respecto, ni con sus respectivas familias ni con los ancianos de su congregación, aunque de acuerdo a los preceptos religiosos y dada la importancia del matrimonio como vínculo para toda la vida, antes de separarse debían acudir a los ancianos para solucionar los problemas que rompieron la unidad familiar. Alejandro ha dejado de asistir a las reuniones de los testigos de Jehová y su madre afirma que él no quiere seguir siendo parte de la comunidad religiosa. Diana abandonó la ciudad y ahora vive en Barranquilla, donde continúa con sus actividades religiosas. No planea regresar a Cali con su esposo y de acuerdo con su madre, ya tiene un empleo para establecerse en esa ciudad.

En el caso de esta pareja, aunque se desconocen las razones de su separación, se puede observar que han predominado los intereses individuales sobre los de la unidad familiar y la satisfacción personal por encima de la aprobación divina y por parte del colectivo. Circunstancias propias de la individualización que trae consigo la modernidad (Beck & Beck-Gernsheim, 2003).

Reflexiones finales

El estudio de la religión es fundamental para comprender toda sociedad, porque su influencia permea las tradiciones culturales y orienta la acción humana, incluyendo la forma de vestir, las normas de comportamiento y las relaciones interpersonales que permiten el acercamiento y cohesión de los individuos. Karl Marx, Max Weber y Émile Durkheim, los autores clásicos de la sociología reconocieron esta influencia y dedicaron sendos estudios a ella.

En este ejercicio de investigación se utilizó como base de análisis los estudios realizados por Émile Durkheim, porque su definición de la religión como hecho social señala que la religión y el conjunto de creencias que la componen son más importantes que los creyentes y actúa sobre ellos determinando su comportamiento. Esta definición permitió observar la importancia que tiene la religión en la vida cotidiana de los individuos entrevistados, interviniendo en decisiones que marcan el rumbo de la vida, como la carrera profesional que se quiere emprender y con quién contraerán nupcias y compartirán el resto de su vida, puesto que nada debe ocupar el tiempo y espacio dedicados en el servicio a Dios, ni atentar contra sus preceptos.

En este caso, las estructuras y el habitus de los individuos que crecieron en una familia con una creencia religiosa diferente, presentaron resistencia ante las nuevas estructuras que la congregación de los testigos de Jehová y sus preceptos religiosos impusieron en los conversos. Resistencia que queda en evidencia en el sacrificio que ha significado para los conversos entrevistados, cambiar su manera de vestir, de relacionarse con otros fieles y con mundanos, los amigos, empleos y carreras profesionales que dejaron atrás, además el dejar atrás su autonomía y empezar a tomar decisiones teniendo en consideración a la comunidad religiosa y los preceptos divinos, en lugar de sus intereses personales.

Observar las diferencias de género implica describir cómo se asumen los roles femeninos y masculinos, que, en este caso, están enmarcados en las funciones de producción y reproducción. En el caso de los hombres, aceptar la responsabilidad de ser proveedores del bienestar físico, emocional y espiritual de la familia y de la comunidad a la que pertenece y, en el caso de las mujeres, contraer el deber de mantener limpio y ordenado el hogar, ocuparse de la crianza de los hijos y atender las necesidades de su familia. Cabe destacar que, no todos los individuos inmersos en este tipo de relación se sienten en una situación de opresión. Para ellos/ellas es natural adoptar estos roles, con sus respectivas responsabilidades. No es “gravoso” ni contraproducente para ellos/ellas; lo importante es el bien colectivo que les ayudará a alcanzar la salvación.

Estos puntos fueron evidenciados al realizar la revisión bibliográfica de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras y de diversas publicaciones editadas por los testigos de Jehová, los cuales destacan como punto principal la relación jerárquica que ubica a Jehová en primer lugar, seguido de su hijo Jesucristo. A partir de la creación del hombre como primer ser humano en la tierra, se le ubica en la siguiente posición, dejando a la mujer, quien fue creada después de él y a partir de una de sus costillas, en la base de la jerarquía.

En los textos revisados se observa cómo está concebida la autoridad del hombre sobre la congregación, las mujeres y su esposa. Esta autoridad se basa en el ejemplo de Jesucristo, quien al ejercer autoridad lo hizo con bondad, consciente de que debía responder por el bienestar de los discípulos ante Jehová. La responsabilidad, la fuerza y la actitud protectora son normas masculinas esenciales. En las entrevistas realizadas se observó cómo los hombres testigos de Jehová se esfuerzan por cumplir con esos roles establecidos, puesto que todos se casaron jóvenes y tres de los cinco entrevistados habían asumido en sus hogares de crianza el rol masculino de protección y responsabilidad. Para los dos restantes es particularmente difícil asumir el rol de autoridad al tomar decisiones que guían no sólo su vida sino también la de su esposa y hermanos de la congregación, especialmente por el hecho de que su salvación está en juego y la salvación de sus hermanos y familia está en sus manos.

La mujer queda en la base de la jerarquía mencionada en la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Ellas tienen el deber de obedecer y someterse a la autoridad de los líderes religiosos y de su esposo. Las esposas entrevistadas se esfuerzan por cumplir este precepto, pero para algunas de ellas es notablemente más difícil adaptarse a los roles establecidos que para los esposos entrevistados. En parte, porque el mundo moderno ofrece mayores alternativas que las de antaño, además hoy tienen mayor preparación académica, se han vinculado al mundo laboral, están insertas en otras relaciones sociales y asumieron de manera individual diversas responsabilidades que les ayudaron a formar su autonomía, una autonomía a la que les ha sido difícil renunciar ahora que están casadas.

Estos hechos se pueden observar en las adaptaciones de los preceptos religiosos que dos de las cinco parejas entrevistadas han hecho, al tomar decisiones en cuanto a las cosas que les afectan a ambos de forma conjunta y dividirse las tareas del hogar de forma equitativa y pensando en qué labor le gusta más a cada uno, una manera diferente de tomar decisiones y dividirse las tareas domésticas, a la asignada por los preceptos religiosos que señalan que el hombre debe tomar las decisiones y que ella debe encargarse de las labores del hogar, construyendo identidades femeninas y masculinas en contraposición y que se refuerzan mutuamente, pues un “verdadero hombre” es aquel que sabe ejercer la autoridad “llevando las riendas de su hogar” y una “mujer de verdad” es la sumisa y obediente considerada como una “buena trabajadora en casa”.

En este punto también es importante señalar la importancia de las estructuras creadas en la socialización primaria, pues las circunstancias de las familias en que se criaron estas dos parejas, los llevó a ser responsables y autónomos desde corta edad y a trabajar en equipo con los demás miembros de la familia para el mantenimiento del hogar y la unidad familiar. Las otras tres parejas entrevistadas que no tienen dificultades en adoptar el rol de esposa sumisa que cuida de su hogar y el rol de esposo que provee para su familia, crecieron en hogares regidos por ese mismo modelo. Siempre han visto en sus madres y padres el ejemplo que deben seguir como esposos y esposas, a pesar de que sólo en un caso, es el modelo de una relación que se mantiene vigente, pues las otras relaciones han terminado en separación y divorcio, pero han iniciado unas nuevas relaciones en las mismas condiciones.

Cabe destacar que esta comunidad religiosa reproduce la heterosexualidad obligatoria, pues en la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, Dios instituye el matrimonio definiéndolo como la unión entre “macho y hembra”, hombre y mujer, justificándose en la complementariedad que hombres y mujeres fueron creados para satisfacer mutuamente sus necesidades y deseos de orden emocional, espiritual y sexual, y cumplir con el mandato de reproducirse para “hacerse muchos y llenar la tierra”; preceptos que dejan por fuera relaciones alternativas a las heterosexuales.

Otro de los requisitos que debe cumplir el matrimonio, de acuerdo con los preceptos religiosos de los testigos de Jehová, es “casarse sólo en el señor”, con un compañero de creencias y de acuerdo con sus interpretaciones, quien se case “bajo yugo desigual”, con un no creyente, no está demostrando respeto por el don divino del matrimonio y puede costarle el cargo de autoridad que tiene como Testigo de Jehová en la congregación. Según los informantes, este tipo de casos se ven a menudo, pero el testigo de Jehová casado con el no creyente, asume la censura, que no restringe sus actividades religiosas, sino solamente sus relaciones sociales con los miembros de la comunidad religiosa, pero sólo por el tiempo que los ancianos de congregación mantengan la censura. A veces, la “reputación” de quien comete esta falta se ve afectada y al aumentar la presión social, se ven forzados a cambiar de congregación.

En las entrevistas de estas cinco parejas se destaca como punto en común la importancia que tiene el colectivo en la práctica de los preceptos religiosos en la vida cotidiana, ya que acuden al consejo de testigos de Jehová con más experiencia en el matrimonio y en las actividades religiosas. También se observó que, pese a que uno de los preceptos religiosos exige que las dificultades que tengan las parejas deben comunicárselas a los ancianos de congregación, frente al temor de afectar su relación con la comunidad, prefieren solucionar las dificultades en familia, pero al ser una comunidad pequeña y cerrada, la información se filtra entre los miembros de la congregación y cada caso de la intimidad familiar pasa al dominio público. Pese a este tipo de dificultades, los testigos de Jehová se preocupan por fortalecer la relación con sus hermanos de creencias, debido a que la fe y las creencias se refuerzan al observar cómo estas han obrado en los demás y con el estudio y seguimiento de los preceptos religiosos.

Fuentes Primarias

Arango, Cindy. (23 de Febrero de 2014). 4 meses de matrimonio con Johnatan Prada (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Hernández, Alejandro. (17 de Agosto de 2014). 3 años de matrimonio con Diana Jiménez (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Jiménez, Diana. (17 de Agosto de 2014). 3 años de matrimonio con Alejandro Hernández. (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Lara, Asiel (20 de Septiembre de 2014). 2 años de matrimonio con Lingsay Wong (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Obando, Christian. (25 de Agosto de 2014). 3 años de matrimonio con Ángela Serna (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Prada, Johnatan. (23 de Febrero de 2014). 4 meses de matrimonio con Cindy Arango (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Rodríguez, Lorena. (13 de Septiembre de 2014). 4 años de matrimonio con Andrés Martínez (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Serna, Ángela. (17 de Agosto de 2014). 3 años de matrimonio con Christian Obando (Kelly Velasco, Entrevistadora).

Wong, Lingsay. (20 de Septiembre de 2014). 2 años de matrimonio con Asiel Lara (Kelly Velasco, Entrevistadora).

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Este artículo es producto de los resultados obtenidos en el trabajo para optar al cargo de Socióloga de la Universidad del Valle titulado Casados «en el Señor». Estructura de las relaciones de género en las parejas recién casadas vinculadas a una congregación de los testigos de Jehová de Cali.
Organización encargada de la edición y publicación de la información estudiada por los testigos de Jehová y ofrecidas en la labor de predicación. Además se ocupa de la administración y coordinación de las congregaciones alrededor del mundo.
Ver Primera carta del Génesis 1:26 (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987).
Para los testigos de Jehová, las personas que no son testigos de Jehová son denominadas no creyentes, porque no comparten sus mismas creencias, o mundanos, porque ellos se sienten en una posición separada del mundo y ven a las demás personas sumergidas en todas las actividades del mundo.
El lugar donde los testigos de Jehová se reúnen para rendir adoración a su Dios es denominado “Salón del reino”.
Los testigos de Jehová definen la idolatría como “la veneración, amor, culto o adoración de un ídolo”, que es “la representación de algo o un símbolo, material o imaginario, asociado con un poder superior, real o supuesto”. Esta comunidad religiosa ni utiliza ni aprueba el uso de ídolos en ninguna de sus ceremonias o ritos asociadas con su forma de adoración, pues consideran que son “simples imágenes talladas que no representan la gloria ni el poder de Jehová Dios” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1989e), el único hacia quien debe ser dirigida la adoración, tal como dice en Isaías 42: 8: “Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987).
En 1 Corintios 6: 9, 10 se dice: “¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres, ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987). Y en la Segunda carta a los Corintios 7: 1se afirma: “Por lo tanto, dado que tenemos estas promesas, amados, limpiémonos de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (Watchtower Bible and Track Society of New York, 1987).
Se le asigna una zona de la ciudad para supervisar la administración de las congregaciones. Realizan visitas trimestrales a cada congregación y también se encargan de efectuar nombramientos de siervos ministeriales y ancianos.
La superintendencia de notariado y registro de Colombia, indica que durante el primer trimestre del año 2013 se reportaron 3.700 divorcios, un 14,8% menos que en el primer trimestre del año 2012. También se presentó una disminución en el número de matrimonios registrados, puesto que en el primer trimestre del año 2012 se formalizaron 33.559 matrimonios y en el primer trimestre del año 2013 se realizaron 32.804 (Superintendencia de Notariado y Registro, 2013).